28-03-2009

NUEVO SITIO MEMORIA BARRIO O'HIGINS EN WORDPRESS


Para quienes han hecho de este blog un espacio de conexión y consulta, les comunicamos que a partir de marzo tendremos otro sitio, que bajo el mismo nombre, seguiremos nutriendo con el material de siempre de Memoria Barrio O'Higgins, pero bajo la extensión Wordpress. Desde ya quedan invitados a este nuevo sitio esperando que nos aporten como siempre sus comentarios y sugerencias.



12-01-2009


ALFREDO HUDSON Y LA IGLESIA DEL PUEBLO EN RAMADITAS.

Del libro Los Catalanes y la Iglesia del Pueblo
" La Iglesia Olvidada; La Teología de la Liberación en Valparaíso"

Andrés Brignardello Valdivia.


Andrés Brignardello, documentalista de la V región,se encuentra en la última fase de revisión de su próximo libro titulado Los Catalanes y la Iglesia del Pueblo: " La Iglesia Olvidada; La Teología de la Liberación en Valparaíso". En esta investigación, Brignardello relata la experiencia de seis sacerdotes catalanes que a propósito de gestiones del entonces obispo de Valparaíso Emilio Tagle Covarrubias, se motivan a viajar hasta Valparaíso para iniciar un trabajo pastoral en el mundo obrero. Hablamos del año 1963. Sin embargo, dado el contexto socio-político los sacerdotes vivenciaran en conjunto con curas chilenos un proceso que los comprometerá más allá de su inicial misión. De tal manera una nueva corriente teológica moldeará sus visiones y posturas frente a la sociedad y su propio quehacer pastoral. La Teología de la Liberación señalaba un rumbo claro para muchos cristianos y en particular para activos agentes pastorales. Desafiarán claramente los paradigmas que hasta entonces el mundo católico mantenía y promovía, por cierto visiones conservadoras y pasivas de un mundo que comenzaba a ser más dinámico que antes.

Alfredo Hudson Tilmanns, cura párroco de Nuestra Señora de Andacollo del Cerro Ramaditas, vivienció en esa época con gran pasión este proceso. Andrés Brignardello, lo incluye en su libro en capítulo “Alfredo Hudson y la Iglesia del Pueblo en Ramaditas”, parte del libro que el autro ha compartido gentilmente con nosotros en el Blog Memoria Barrio O’Higgins.

Esperamos que sea del interés de nuestros vecinos y en particular esperamos también algunos comentarios al respecto. También solicitamos a nuestros vecinos que quieran compartir algún testimonio sobre la época o registro fotográfico les instamos a que se comuniquen con nosotros para coordinarlo.


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El Cerro “Ramaditas” es parte de un conjunto poblacional conocido en Valparaíso como “Barrio O’Higgins”. Su nombre proviene de la denominación que se le hacía cuando era mirada desde la avenida de Las Delicias -actual avenida Argentina- y se observaban sus modestas casas, de material ligero y con techos de ramas de árbol, que desde la distancia se convertían en un grupo de “ramaditas” sujetas al cerro.

Colinda con los cerros “Rocuant” y “San Roque” en la antigua zona conocida como Las Zorras donde en la actualidad se ubica el camino a Santiago. Durante siglos Ramaditas fue el principal acceso a la ciudad de los viajeros que llegaban desde la capital, para ello se ocupaba el “camino de las cuestas”, hoy conocido como Cuesta Colorada.

Estos barrios son tan antiguos como la ciudad misma, porque se poblaron a propósito de la ruta que continuaba para quienes llegaban en barco a Chile y se dirigían a la ciudad de Santiago. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, el poblamiento masivo de “Ramaditas” es producto del asentamiento de sectores medio-alto que buscan escapar del hacinamiento del centro de la ciudad. Estos sectores eran fundamentalmente mandos medios y profesionales de industrias destacadas de Valparaíso como la American Tobacco Company, Hucke, Pacific Steam Navegation Company, Fabrica Costa que se ubicaba en Santa Elena y otras de carácter textil y artesanal que empiezan a instalarse en el centro de Valparaíso.


Sector poniente de Ramaditas.


Respecto a la vida religiosa de los barrios, éstos estuvieron en un comienzo vinculados a las parroquias ubicadas en la Avenida de Las Delicias, actual Avenida Argentina, especialmente a las de Los Doce Apóstoles, la que según el Obispado de Valparaíso tenía autoridad sobre los territorios del llamado Barrio O’Higgins. A principios del siglo XX se construye la primera parroquia del sector, la Parroquia San Bernardo, pasando en 1914 a convertirse en Parroquia de Nuestra Señora de Andacollo nombre que lleva hasta el día de hoy. (1)


Durante la década del 30 y 40 el movimiento poblacional iba convirtiendo tanto a “Ramaditas” como a “San Roque” y “Rocuant” en un sector populoso empujando a las autoridades de la iglesia a dar nacimiento a numerosas capillas en lugares como “Cuesta Dorada”, “Villa Esperanza”, capilla “Perpetuo Socorro” en Rocuant o en el sector de La Isla.

No fue hasta el año 1969 y luego de un gran cantidad de sacerdotes que por poco tiempo se mantenían en la parroquia, que el obispo Emilio Tagle designa al capellán de la Universidad Técnica Federico Santa María, el padre Alfredo Hudson Tillmanns como nuevo párroco. Este hecho será significativo para el proceso de asentamiento de las nuevas ideas pastorales de liberación cristiana en el Barrio O’Higgins donde un nuevo cristianismo y la opción por los pobres impactaría la vida de los grupos y sectores más progresistas de la comunidad.

Alfredo Hudson Tillmans nació en Valparaíso el 4 de enero de 1932, hijo de una distinguida familia de origen británico, su padre Dennis Hudson era empleado administrativo de la fábrica de Distribución Electrica de Valparaíso. Su madre Emma Tillmanns era dueña de casa y lo crió bajo una fuerte influencia católica, las que junto a las periódicas visitas de un sacerdote amigo de la familia a la casa familiar despertaron tempranamente en Alfredo el deseo de consagrar su vida a Jesucristo. Tal era la influencia cristiana, que algunos de sus amigos y familiares recuerdan que incluso en su infancia y entre juegos infantiles Alfredo jugaba a que era sacerdote.(2)

Su infancia transcurre con tranquilidad acompañado de sus hermanos Dennis, Emma y Patricio en su casa de Cerro Alegre, y no fue sino hasta 1944, a la muerte de su padre, que la tranquila vida familiar dio paso a años de estrechez económica y separación familiar. La muerte de Dennis Hudson padre fue un golpe devastador para la familia quienes pese a su buen pasar no eran gente de fortuna por lo que una de las primeras medidas familiares fue la del ingreso al mundo del trabajo de Dennis con apenas 14 años. Emma, la madre, ingresa a trabajar como funcionaria al municipio de Valparaíso en un trabajo administrativo que permitía en parte alimentar a la familia.

Sobre el origen de la familia se establece que siempre desarrollaron vínculos y redes con la comunidad británica de la ciudad. Los primeros trabajos del hermano mayor,luego de la muerte del padre, fueron conseguidos por británicos o familias de origen británico que siempre reconocieron en los Hudson un núcleo de origen inmigrante que era parte de una colonia destacada y poderosa de la ciudad. El amparo a los hijos de la familia se mantuvo durante décadas.


Alfredo Hudson junto a su familia.


Para Alfredo, la muerte del padre constituyó un primer paso en el camino a una vida religiosa. La oportunidad de matricularlo en una institución del tipo internado como era el Seminario San Rafael era una ayuda a la precaria situación económica que sufría la familia. Esta institución fue una de las primeras iniciativas católicas en el campo de la educación en Valparaíso dirigida a los sectores de la clase media, sus inicios datan de 1870 en el barrio de Santa Elena a los pies del Cerro Ramaditas y en la parte final de la avenida de Las Delicias. Sin embargo, la institución tenía un internado llamado Seminario Pontificio Menor ubicado en Cerro Alegre y fue allí donde Alfredo Hudson fue enviado para ser educado y para iniciar su camino al sacerdocio a la edad de 12 años.

La primera designación como sacerdote ocurre para 1960, siendo designado capellán del Colegio Seminario San Rafael el que ya había cambiado de local para alojarse en la calle Santa Elena a los pies del Barrio O’Higgins ubicación que tiene hasta el día de hoy.

Entre los años 1960 y 1965, Alfredo Hudson acompañó a varias generaciones de jóvenes estudiantes en su vida docente. Se dedicó preferentemente a la extensión promoviendo y apoyando el movimiento Scout y la disciplina del atletismo del establecimiento. Su acercamiento a los jóvenes como consejero espiritual lo hizo muy popular, una revista escolar de la época hace mención a un grupo juvenil dentro del Colegio denominado The Hudson’s Boy en abierta alusión al liderazgo que ejercía el joven sacerdote Scout en ellos.

En las aulas del seminario sólo hay palabras nobles para el recuerdo de Hudson sobre su período como asesor espiritual escolar:

“…el Padre Alfredo hizo un trabajo muy bonito y destacado con los jóvenes estudiantes haciendo un acompañamiento espiritual de mucho compromiso, además de su entusiasmo por levantar el movimiento Scout en los niños..."(3)


Durante la segunda mitad de la década de los sesenta, Alfredo Hudson deja sus responsabilidades en el Seminario San Rafael asumiendo como sacerdote en la Parroquia de Viña del Mar y Capellán de la U.T.F.S.M. En la universidad asume el rol de consejero espiritual entre los estudiantes, quienes en un número importante se encontraban vinculados a la AUC, Asociación de Universitarios Católicos, organización que agrupaba a los principales liderazgos universitarios en especial la UCU y la USM.

“…Alfredo se vinculaba con la universidad a través de pequeños grupos de estudiantes organizados en la red de la AUC. Allí asesoraba a los dirigentes que ocupaban los puestos directivos de la Federación de Estudiantes y en algunas ocasiones acompañó a estos a movilizaciones sociales en distintos puntos de la ciudad de Valparaíso…” (4)


Los convulsionados años 60 en el terreno estudiantil, no dejan a nadie indiferente dentro de la comunidad universitaria, como la actitud solidaria de Alfredo Hudson en un temprano conflicto estudiantil en la UCV para con el obispo Emilio Tagle.

“…en el marco de una huelga estudiantil de 53 días durante 1967 se desarrolló una disputa con el clero y en especial con el obispo Tagle acerca de la misión de la Universidad Católica y su apertura a la sociedad. Las posiciones de la Iglesia eran ultra conservadoras respecto a la función social de la universidad por lo que hicimos una declaración pública que fue rápidamente contestada por el obispo y respaldada por un grupo de 20 sacerdotes vinculados a AUC. Alfredo Hudson apareció firmando la carta. Prontamente asume su error y enfrenta a los dirigentes como Sergio Allard explicando su falta de comprensión del problema en el contexto donde se desarrollan estos conflictos. Rápidamente Alfredo reconsidera sus posiciones y actitudes asumiendo como asesor de AUC en la Universidad Santa María con un ánimo más constructivo y solidario con los estudiantes movilizados .." (5)

Sin embargo, durante 1967 otra actitud tomaría el sacerdote ante una huelga estudiantil que tendría durante más 150 días tomada la UTFSM. En esta toma se buscaba una nueva universidad alejada del mundo patronal y abierta a la sociedad.

“…El liderazgo de la toma del año 67 en la universidad es fundamentalmente en su gran mayoría gente vinculada a la AUC y es ahí donde se produce una natural vinculación con Alfredo Hudson que se convierte a poco andar de esta movilización en uno de los asesores fundamentales que permite sostenerla durante tanto tiempo. El se convierte en un ayudista que va más allá de la sola asistencia espiritual que requería el estudiantado que era presionado desde varios frentes como las de las esferas de influencia de la familia Edwards con sus medios de comunicación y sus redes sociales e institucionales..."(6)



La huelga estudiantil en la universidad fue un hecho fundamental para la consolidación del movimiento estudiantil de la USM. Hasta esa época la Universidad Técnica más importante de la región estaba sometida a los intereses de un pequeño grupo de industriales quienes bajo el amparo de las familias Edward mantenían un control no solamente sobre la docencia y las actividades académicas sino también en el campo de la investigación y la experimentación de productos del ámbito comercial.

La organización de la toma se produce a partir de los centros de alumnos liderados por estudiantes vinculados a AUC. En este espacio las posiciones progresistas comienzan a ganar cada día más dirigentes. Esto se da en el marco de una situación nacional compleja donde el gobierno de Eduardo Frei sufre las contradicciones del tiempo en que gobierna, desde las políticas de promoción popular y el marco jurídico que permiten la constitución legal de los movimientos vecinales, de mujeres y jóvenes.

Los centros de alumnos y la AUC definen la acción en la USM como una profundización del ascendente movimiento estudiantil y como factor de cambio en las instituciones de educación. Como capellán de la universidad, Alfredo inicia un sostenido apoyo a los estudiantes convirtiéndose en su principal soporte.

Durante 1968 el obispado de Valparaíso vive la rebelión de 23 sacerdotes que enfrentan las conservadoras posiciones del obispo Emilio Tagle. En aquel conflicto Alfredo Hudson estuvo de manera periférica debido a su dedicación con el movimiento de estudiantes en la universidad.


A fines de 1968 Hudson manifiesta a un grupo cercano de AUC:

“… parece que el obispo me quiere apartar de mis funciones como asesor de universitarios, parece que ya empiezo a incomodar con mis posiciones. Pero bueno tal vez no todo sea malo y sea una posibilidad de hacer cosas nuevas en un lugar nuevo con ustedes estudiantes comprometidos con un mundo más justo…”7


En 1969 Alfredo Hudson fue designado párroco de la Iglesia “Nuestra Señora Andacollo” en el Cerro Ramaditas. Durante los primeros meses de su nuevo ministerio, y como una forma de instalar en el territorio una pastoral más vinculada a la nueva Teología de la Liberación, con un especial acento en las ideas de transformación social y la opción preferente por los pobres, promueve y convoca a grupos de estudiantes cristianos de la USM a vivir en Ramaditas con la idea de conformar una comunidad cristiana de estudiantes que permita, en parte, vivir un cristianismo profético en un barrio popular y desarrollar en su interior, mejores niveles de organización social, preparación y promoción para el cambio así como también una experiencia vital para quienes la sociedad les permitió adquirir conocimientos y formación universitaria y estar encaminados a compartir espacios de poder en la sociedad.


La vida en un barrio popular como lo era Ramaditas se vio rápidamente alterada por lo nuevos vecinos. Los jóvenes organizaron de inmediato las actividades de la iglesia y difundieron en el barrio una nueva pastoral, más social y aliada de quienes desean transformar la realidad. Una de las primeras acciones importantes que nacieron del grupo de jóvenes es la organización de un trabajo voluntario de alfabetización en el barrio de Rocuant.


Entre los jóvenes que aceptan la invitación de Alfredo están los estudiantes Fernando Doñas, Lautaro Guerra, Odette Moras, Mario Calvo, José Bonifaz, Gastón Agüero, Francisco Cerda, Raúl Mena, y el estudiante boliviano Manuel Soto. En un primer momento se instalan en la casa parroquial ubicada en un costado de la iglesia “Nuestra Señora de Andacollo” compartiendo las distintas habitaciones tanto en parejas como en piezas de hombres y mujeres.

El inicio de la comunidad estuvo marcado por la decisión de Hudson por reformular la estructura de participación cristiana en la comunidad de la Iglesia, la cultura establecida era pre-conciliar, y se había establecido con mucha fuerza durante la estadía de Jorge Bosagna quien fuera párroco de la localidad entre 1960 y 1966.

“…Se produjo un quiebre inmediato en la comunidad cristiana cuando llegó Alfredo Hudson porque la iglesia siempre estuvo controlada por un grupo de personas que se alzaron como dirigentes y que incluso servían y mantenían a los sacerdotes que llegaban, pero Alfredo rompe con esa tradición que venía de mucho tiempo atrás, y se genera un quiebre muy profundo dentro de la iglesia y sus organizaciones…” 8

La comunidad estaba dominada por mujeres y hombres mayores, muy conservadores en su forma de entender la relación de la parroquia con sus feligreses, de marcada tendencia derechista o demócrata cristiana veían con desconfianza la apertura que promovía el nuevo sacerdote.

“ …Se inicio una parroquia nueva con el Alfredo, y los jóvenes que se constituyen como comunidad tienen un compromiso social con los pobres, y nosotros que éramos del barrio y que éramos jóvenes pobres empezamos con ese trabajo a tomar conciencia de quiénes éramos en realidad, aprendimos a valorarnos , a conocernos y a reconocernos en lo que éramos, en el fondo yo creo que esa es la gran primicia que nos trae Alfredo Hudson, no es importante a mi juicio la comunidad que trabajó con él , sino la conciencia que adquirimos nosotros…9

Los universitarios que llegaron invitados por Hudson tuvieron como primeras tareas la creación y tutoría del grupo juvenil de la Iglesia, organizaron talleres de estudio y reforzamiento de tareas, así como acciones tendientes a irradiar un nuevo estilo pastoral donde los jóvenes promovían y acompañaban al sacerdote en su función evangelizadora y a la vez trabajaban de manera voluntaria para que la comunidad incorporara dentro de su práctica religiosa la tarea social, la de superar la pobreza material a través de participación , opinión, educación política y movilización social reivindicativa.

Es así como se logra desarrollar, con ayuda del grupo juvenil y del vínculo con la Federaciónla Universidad Santa María, un trabajo voluntario de alfabetización y acción comunitaria que movilizó a cientos de jóvenes en los sectores de Ramaditas y Rocuant. Por un lado fue un aliciente para el trabajo de base que se desarrollaba por parte de núcleos de izquierda de larga data en el barrio, y por otro, fue una señal a los sectores conservadores de la comunidad que se venían tiempos distintos que aquello de la Iglesia del Pueblo, que tanta difusión había tenido durante 1968 por parte de un grupo de sacerdotes y laicos tanto en Santiago y Valparaíso, no era tema terminado sino que crecía de manera soterrada ya no en las cuadras cercanas al obispado y la Catedral de Valparaíso, sino que se expandía a los cerros, los barrios obreros y populares, donde se requería una nueva Iglesia que acompañará al creciente mundo social que poco a poco se acercaba al poder a través de sus partidos políticos y liderados por el dirigente Salvador Allende. de Estudiantes de

Vino entonces 1970 y el triunfo de la Unidad Popular. La comunidad de Ramaditas tanto como todos los rincones de Chile, se vieron estremecidos por este hecho. Las prédicas de Alfredo Hudson se fueron radicalizando poco a poco hasta que una buena parte de los tradicionales feligreses de Ramaditas dejaron de asistir a misa del domingo y a frecuentar al sacerdote. Vecinos del sector empiezan a dirigirse al obispado denunciando la práctica del párroco quien trata de mantener la unidad a través de iniciativas comunitarias abiertas y tradicionales como celebraciones religiosas de carácter popular, fiestas de navidad y celebraciones de distintas festividades religiosas o el desarrollo de actividades dirigidas a la subsistencia como las instalaciones de un taller laboral.

Incluso una buena parte de los estudiantes universitarios se distanciaron del trabajo social debido a que el grupo sufrió signos de polarización entre los jóvenes de vinculación democratacristiana y los vinculados al MAPU, MIR o Izquierda Cristiana.

Hasta que llegó el día que Alfredo Hudson decidió hacer valer su prédica en su propia vida y junto a un grupo de estudiantes de izquierda decide emigrar de la casa parroquial y establecerse en la parte más alta del cerro Rocuant, lugar donde adquirieron, a través de planes de vivienda del gobierno popular, unas casas pre-fabricadas y las levantaron en el sector conocido como Las Torres, debido a su cercanía con las torres de alta tensión que abastecían de electricidad a la ciudad de Valparaíso.

“…La participación estudiantil era extensa y abocada a un fuerte vínculo con la sociedad, hacíamos trabajo de todo tipo desde las federaciones de estudiantes hacia los campesinos, los pobladores o los obreros, es en esta historia donde Alfredo Hudson que estaba vinculado a los estudiantes de la Santa María , ve una gran cantidad de gente dispuesta a trabajar y les plantea la posibilidad de armar una comunidad en Rocuant y la mayoría de nosotros estábamos emparejados y visitábamos mucho Ramaditas y de repente alguno dijo: - Me voy a casar.- a lo que el cura planteó la posibilidad de comprar una casa prefabricada y establecerse en Rocuant. Todos éramos estudiantes y no teníamos muchos recursos, pero era una buena propuesta. Por su parte el cura ya estaba levantando su casa en Rocuant, una casa de esas que vendía el Refugio de Crist10 que eran súper bonitas y que algunos ricachones compraban para colocar en la playa. Entonces instalado el cura en Rocuant, se casa la primera pareja, que no recuerdo cuál fue, pero el paso previo a la instalación era vivir en la casa del cura que tenía varios dormitorios mientras se construía la casa de la nueva pareja. Íbamos todos los amigos, como en Minga a construirla, así fue como se instala el primer matrimonio en Las Torres de Rocuant que si mal no recuerdo fue Mario Calvo con Ximena Cerda…11

Este sector poblado en su mayoría por incipientes y silenciosas tomas de terreno estaba desprovisto de luz eléctrica, agua potable y transporte público. No estaba urbanizado por lo que la tierra y el barro en invierno hacían sufrir a los pobladores que subían y bajaban a pie al centro de la ciudad para estudiar o trabajar.

“…nosotros teníamos que subir una pendiente, donde habían puras casas que como que se caían, ni siquiera eran mediaguas sino que las construían como con cualquier cosa, el camino era obviamente de tierra hasta llegar al sector que se llamaba Las Torres donde Alfredo compró unos terrenos con la idea de construir una comunidad…”12

La experiencia de vida es dura. El grupo de estudiantes junto al párroco viven una experiencia cristiana de alta exigencias, no solo acompañando a los pobres sino que compartiendo las penurias como una prueba más de una ideología mas radical para asumir los compromisos políticos y cristianos de izquierda. La mayoría de los estudiantes en Rocuant siguen realizando su vida laboral y estudiantil de manera normal, se han constituido en familias pues el grupo se distingue de quienes se quedan en Ramaditas por haber contraído matrimonio o vivir en pareja y con hijos.

“Aparte de vivir ahí, que era una opción de vida, estudiábamos y trabajábamos, la mayoría estábamos terminando los estudios y además estábamos criando. Por ejemplo, yo tuve guagua casi altiro después de casarme, el Pineda también, el Mario Calvo también , había tres niños. Yo era profesora en la Escuela Barros Luco, mi ex Ettienne Le Franc trabajaba en Astillero Las Habas, tenía un puesto de confianza del gobierno a sus apenas 23 años. Teníamos todos quienes decidimos vivir, siendo profesionales, en la población un compromiso más político que espiritual. El sacrificio era bastante grande, no teníamos agua, no teníamos baños pese a que teníamos los artefactos éstos no funcionaban por que no había agua. La idea era apoyar a la comunidad, trabajábamos con los jóvenes, con las mujeres y trabajábamos con la Junta de Vecinos fundamentalmente. Fomentábamos la organización, el desarrollo comunitario, la autoconstrucción con mejores materiales porque la mayoría ni siquiera alcanzaba para mediaguas sino que eran chozas…”13

Sobre los compromisos políticos del párroco y del grupo de estudiantes no hay mayor claridad que la que arroja ser firmes partidarios del gobierno de Allende. Alguno son miembros del MAPU, como Gonzalo Pineda, o como José Bonifaz que era militante de la Juventud Demócrata Cristiana y más tarde miembro de la Izquierda Cristiana. Alfredo Hudson para algunos estuvo vinculado al MAPU, para otros al MIR, sin embargo sólo varios años después del golpe se hizo más conocida su estrecha vinculación con la bandera roja y negra.

“… la participación de Alfredo en política o en el proceso de la Unidad Popular, no estuvo gatillada por alguna aproximación a los clásicos marxistas o a intereses concretos de alguna determinada tienda partidaria, sino más bien a su irrestricto apego a las líneas doctrinarias de la Iglesia y entonces las conclusiones de Medellín sumado al proceso social y cultural que vivía Chile lo hicieron comprometerse con un proceso político que no era más que la prolongación comunitaria de su vocación de pastor y seguidor de Jesucristo14

Dentro de las múltiples iniciativas desarrolladas por Alfredo Hudson y los universitarios en el sector destaca la creación de una empresa de muebles llamada “Cerro Mar” que tenía como objetivo convertirse en una cooperativa de trabajadores que permitiera la subsistencia de jefes de hogar con precaria educación y capacitación académica.

“…en realidad “Cerro Mar” era una empresa de responsabilidad limitada cuyos socios eran Luis Valenzuela, Alfredo Hudson, Mario Calvo y Paulette Cáceres. Funcionaba internamente con la figura de una cooperativa, y externamente como una sociedad tradicional. Su principal labor productiva era el diseño y construcción de muebles lacados los que eran puestos en el mercado gracias a la dedicación y esfuerzo de Cecilia y Paulette que eran de profesión diseñadoras. Funcionaba en un terreno de propiedad de la familia Valenzuela donde se levantaba un galpón construido gracias a un crédito CORFO y dio trabajo a muchas personas del barrio siendo tal vez el más destacado Juan Ramírez, que en la época era solo un muchacho y que al final sostuvo con su esfuerzo la empresa hasta su desaparición luego del Golpe Militar de 1973…”15

El proyecto de Alfredo era iniciar un proceso más sustentable de desarrollo para la localidad. Para ello el esfuerzo y la preparación de los jóvenes universitarios era esencial sobre todo por las profundas convicciones cristianas que compartían pues lo que realmente movía a los muchachos era compartir las orientaciones de una Iglesia más cercana al pueblo y sus necesidades.

“…la creatividad llegó a extremos de promover y gestionar innovadores artículos para la comunidad y la calidad de vida. Meses antes del golpe se realizaba un esfuerzo de gestión ante las autoridades de vivienda para desarrollar el prototipo de un mueble modular que fuera entregado a las familias que accedían a casa que tuviera bajo costo y que a la vez fuera muy útil para la precaria materialidad que existía en la vivienda social de aquellos años…”[16]

El entusiasmo crecía entre los jóvenes universitarios y en la comunidad. Ramaditas era un sector poblacional de alta participación social donde el liderazgo de los cristianos era clave. Durante los primeros meses de 1973, los servicios de inteligencia ya tenían en observación el trabajo de Hudson y la comunidad y corría el rumor de un posible allanamiento por parte de fuerzas navales bajo el pretexto del control de armas y explosivos.[17]

La experiencia de las comunidades tiene un final el 11 de septiembre de 1973. En aquel día fatídico, aún cuando las informaciones son confusas, Ramaditas será uno de los primeros lugares en ser allanados por los militares. Sonia Núñez recuerda:

“…Fuimos levantados por miembros del comité de vigilancia de la población avisando que se había iniciado el Golpe ese día martes. Todos nosotros días antes habíamos tratado de limpiar bien nuestras casas pues estaba anunciado un allanamiento al sector por una acusación de que ahí funcionaba una escuela de guerrillas que dirigía Alfredo Hudson. De todas maneras iniciamos esa mañana una nueva limpieza de las casas por un eventual allanamiento y sacamos papeles, documentos, incluso mi marido tenía unos planos que eran parte de un trabajo que estaba haciendo para los marinos en su calidad de ingeniero. Empezamos a quemar en el horno de la casa todos los papeles que pudieran comprometernos. Como a eso de las siete de la mañana vimos el primer camión de marinos subiendo. Estábamos cada uno en nuestras casas, salvo Gonzalo Pineda que apenas supo lo del Golpe se fue del lugar; quizá por responsabilidades comprometidas de antemano en la eventualidad de un golpe. Estaba Etienne, estaba Mario Calvo, el cura estaba en su casa sentado, tomando café convencido de que era el primero en ser requerido por los marinos que poco a poco avanzaban hacia nuestras casas. Cuando llegan los uniformados éstos se reparten por todas las casas , golpean a nuestra puerta y nos ordenan salir y ponernos contra la pared. En ese momento me doy cuenta que el marino que realiza en allanamiento era el vecino de mi madre en Playa Ancha. Nos encañonaron y pensamos que nos iban a fusilar, el tipo sale de nuestra casa y nos ordena entrar y no volver a salir, pensamos que la suerte nos acompañaba...” [18]


Registro de civiles y allanamientos en Valparaíso por FFAA.



Alfredo no es detenido en este primer allanamiento, logra sortear la situación con mucho ingenio, pero sin cobardía, solamente hizo uso de su intelecto para despistar a los oficiales que no supieron distinguirlo entre el grupo de pobladores que fue allanado y detenido en las primeras horas de la mañana. Una sola baja se contó ese día en el sector de Las Torres, se trataba de un joven estudiante que había alojado en la casa de Alfredo y que fue detenido por no poder probar su identidad ante el grupo de marinos. Para Sonia Núñez este hecho, junto al descubrimiento de un transmisor de radio profesional en la casa de Gonzalo Pineda, la hizo dimensionar esa mañana sobre las tareas políticas y de inteligencia que tenían algunos compañeros de la comunidad donde vivía. Años después supo que Alfredo Hudson colaboraba con actividades del MIR, y que el joven era un dirigente clandestino y que la radio de Pineda era parte de un plan de seguridad para defender Las Torres de Alta Tensión de posibles atentados por parte de grupos paramilitares de extrema derecha.

A eso de las 11 de la mañana un grupo de cincuenta estudiantes en su mayoría de la Universidad Santa María se dan cita en los altos de Rocuant en busca de instrucciones para un plan de autodefensa del gobierno popular. La mayoría había recorrido y bordeado a pie muchos cerros para llegar a este punto de reunión establecido con anterioridad, sin embargo nada ocurrió y fue un acto voluntarista como los cientos que en distintos puntos de Chile tuvieron los militantes de la UP y los simpatizantes de Allende hasta enfrentarse con la tragedia de la indefensión y la comedia absurda de ver derrumbarse un sueño y no poder hacer nada para detenerlo. La reunión sólo duro algunos minutos, un nuevo contingente de marinos y soldados enfila hacia la cumbre del cerro. La confusión se apodera de los estudiantes quienes deben escapar hacia los bosques que bordean la ruta 68 y los altos de Valparaíso.

Alfredo Hudson, no es detenido en aquel día, pese a que es intensamente buscado. Recorre, talvez orientado por un plan previo, varios lugares y aloja en casa de otros sacerdotes. Bonifaz recuerda que si bien era conocida la posición política de Alfredo, había una situación anexa que más lo comprometía ante las autoridades golpistas:

“… en el proceso que le siguieron a Altamirano y a Carretón por la infiltración en la Armada, al grupo que pillaron , marinos y unos militantes del PS con algunas personas del MAPU andaban en una citroneta que les había prestado el flaco Pineda , y el flaco Pineda siendo el principal dirigente provincial del MAPU , se la había comprado al Alfredo pero nunca hicieron la transferencia . En agosto del 73 un muchacho que vive en Ramaditas Alto, cerca de Cuesta Colorada me llama y me dice quiero hablar contigo: - Yo trabajo en ASMAR a mí me detuvieron los marinos, me torturaron por tener lazos personales con el sargento Cárdenas vive cerca de mío y me preguntaban por tí , y me preguntaban por Alfredo. No fue raro que la misma mañana del 11 buscaran con tanta violencia al Alfredo entonces. Ya estaba dirigida una operación contra él y contra el barrio y la experiencia cristiana de base…”[19]

Al cabo de unas semanas decide entregarse siendo acompañado por un amigo “Fito García”, capellán naval, a las autoridades. Esta entrega se hizo en las dependencias del Obispado donde Alfredo fue sacado para ser llevado directamente a los centros de torturas dispuestos por la Armada.

Hudson sufrió todo el rigor de la represión, siendo torturado e interrogado de manera cruel por efectivos de la Armada. Pese a ello mantuvo su compromiso y sus valores incluso cuando permaneció durante semanas preso en las bodegas del carguero “LEBU” anclado en el puerto de Valparaíso y facilitado por Luis Gubler, a la fecha presidente de Compañía Naviera Sudamericana de Vapores.

Durante los días de encierro, Alfredo Hudson Tillmanns se convirtió en un puente entre Dios y los hombres que sufrían entre el metal duro y oscuro de la prisión. Acompañó espiritualmente a sus hermanos presos y reflejó la esperanza, con su conductor, que tanto se necesitaba en aquella oscuridad.

“… en la bodega del Lebu había tres curas, Alfredo Hudson de Valparaíso y dos curas europeos. Estos últimos estaban muy deprimidos por el asesinato de uno de ellos en el Buque Escuela Esmeralda (…) A Hudson una noche, un sargento lo llamó para preguntarle: Que día es mañana? – Domingo, fue la respuesta del cura. Yo pregunto por la festividad del Mes de María, predíqueles algo a esa manga de ateos que tiene a su lado.

El cura se paró en el centro de la bodega y dijo algo más o menos así: Nosotros adoramos a María como la madre de nuestro señor por decisión divina; sin embargo, María es reconocida por nuestra Iglesia como símbolo de madre buena. Aquella que apoya a su hijo en su trabajo, en sus buenas ideas, en la entrega a sus semejantes. Cristo siempre encontró en ella la comprensión y el apoyo que como ser humano necesitaba; cuando fue apresado e injustamente torturado y obligado cargar la cruz para ser asesinado, siempre marchó a su lado y sufrió como hoy muchas madres sufren por sus hijos puesto que los fariseos de ayer existen hoy en este mundo y muchos de los que siguen principios cristianos han sido asesinados por querer un mundo mejor para sus semejantes. Pare la prédica, cura! Este no es choclón político, buenas noches!...”[20]

La estadía en el buque de la Sudamericana de Vapores estuvo precedida de duras jornadas de torturas e interrogatorios en la Academia de Guerra Naval. En esas circunstancias de dolor y desesperanza la mayor de las tristezas era la confirmación de que en el bando de los vencedores no sólo actuaron los uniformados, sean marinos o militares, sino que muchos sacerdotes conservadores o de derecha colaboraron, fueron cómplices o testigos de las violaciones de los derechos humanos de los detenidos.

“… era el segundo o tercer día en el Lebu, cuando fui llamado a cubierta. Me encontré con mi amigo y compañero Alfredo Hudson, que ya llevaba detenido algunos días en otra de las bodegas del buque. Nos esperaba el capitán quien muy amablemente se presentó y nos dijo que era muy católico, y que sentía mucho tener dos sacerdotes detenidos bajo su custodia. Nos ofreció un libro del Nuevo Testamento a cada uno por si nos pudiera ayudar en aquellos momentos y también nos dijo que el barco tenía un capellán que nos recibiría en su camarote (…) Al otro día por la mañana, me llaman a subir a cubierta y nos encontramos Alfredo y yo, con seis o siete soldados apuntándonos con las metralletas y nosotros de pie y obligados a estar con las manos en la nuca. Se presentó Fito (García) revestido de estola sobre el uniforme militar y, en esta posición, nos dice que abramos la boca y nos da la comunión. Enseguida nos hacen bajar a las bodegas. A la mañana siguiente se repite la misma ceremonia. Al tercer día, con las manos en la nuca y de pie en cubierta, Alfredo y yo nos miramos y nos negamos a comulgar...”[21]

La muerte de Miguel Woodward por torturas en el Buque Escuela Esmeralda fue una señal de aviso a la jerarquía porteña encabezada por Emilio Tagle. Pese a su condescendencia y solidaridad con los organismos regresivos se vio obligado a negociar con la Armada la libertad de los sacerdotes presos y envió a su brazo derecho Jorge Bosagna a las sesiones de interrogatorios y tortura para por un lado deshacerse de quienes estaban comprometidos con la Unidad Popular o adherían a la Teología de la Liberación, y por otro recoger información sobre las comunidades cristianas y también cerciorarse que los militares no terminaron con la vida de más sacerdotes.



Durante noviembre de 1973, Bosagna comunicó a Hudson que sería liberado, pero que le enviarían relegado a la Isla de Chiloé. Está era una medida tomada por la Iglesia y ofrecida a las autoridades militares como una forma de actuar sobre el gran número de sacerdotes y laicos comprometidos con la Teología de la Liberación y la izquierda política. Esta medida fue aceptada por Alfredo y la vivió con humildad y con la fidelidad propia de quien ha sido formado en la rigurosa disciplina sacerdotal católica.

Esta relegación duraría cerca de dos años. En una operación especial y debido a diversos problemas de salud surgidos a causa de las torturas sufridas durante los días en el “Lebu”, algunos estudiantes universitarios, ex dirigentes de la UTFSM, fueron a buscarlo a Chiloé y llevado hasta una reunión de la Conferencia Episcopal de Chile en la ciudad de Santiago, lugar en que será acogido y protegido por un grupo de obispos.

La vida post golpe de Estado de Alfredo Hudson fue más o menos similar a la de una gran cantidad de sacerdotes comprometidos con las posiciones de la Teología de la Liberación en Valparaíso. El Obispado se preocupó de sacarlos del país, relegarlos y durante años no entregarles protagonismo en ninguna iglesia o capilla dentro de la diócesis. Es así que algunos derechamente tuvieron que trabajar o se dedicaron a colaborar con la comunidad a través de la cooperación internacional.

En el caso de Alfredo la actividad política siguió presente ayudando y colaborando a la resistencia desde diversas acciones.

Un miembro de la dirección de la resistencia recuerda que en muchas ocasiones le tocó asistir a reuniones donde participaba Alfredo entre los años 1979 y 1980. Si el sacerdote militaba formalmente o no en el MIR, para “Diego” no tiene mayor importancia. Alfredo Hudson se identificaba con la izquierda no comunista, la que promovía comunidades y militancia cristiana, consecuente con la doctrina de opción por los más pobres, de base joven y popular, para él lo importante era desarrollar conciencia social y política en las personas.

“… una vez tratando de sacar de la cárcel a un importante compañero de la dirección del MIR, debido al rumor del hostigamiento sostenido por parte de la inteligencia naval, fuimos a nombre de la dirección del MIR a hablar con Alfredo para solicitar un apoyo de 20.000 dólares que serviría para sobornar a miembros de la fiscalía naval por intermedio de dos hermanos miembros del régimen, uno abogado y el otro capitán de fragata. Alfredo manejaba recursos, recursos que estaban disponibles para defender a compañeros y para enfrentar la dictadura. Obtuvimos los recursos y a los pocos días el compañero fue dejado en libertad…”[22]

No fue sino a hasta que Emilio Tagle Covarrubias dejara la dirección del obispado, que los aires nuevos traídos por el obispo Borja Valenzuela permitió que algunos sacerdotes apartados de las responsabilidades parroquiales tuvieran una oportunidad en el nuevo tiempo que la década de los 80 traía para la Iglesia. En ese marco Alfredo Hudson asumió la parroquia Asunción de María en el paradero 12 de Achupallas. Fue secundado por otro sacerdote marginado y perseguido: José “Pepo” Gutiérrez. Activaron la vida cristiana de la población al calor de nuevas orientaciones pastorales consecuentes con las convicciones de Alfredo forjadas en los agitados días de la década de los 60.

En Achupallas, Alfredo levantó el área social de la parroquia junto a un grupo de estudiantes de la Universidad Católica de Valparaíso. Se realizó reparto de alimentos (miles de kilos de harina, aceite, porotos negros, leche y otros), se construyó un comedor popular, una amasandería y un taller de carpintería. Destaca en este período el enorme esfuerzo que significó el programa “Achupallas Ayuda a Achupallas”, que dejó no sólo la construcción de 100 viviendas sociales, sino que también el impulso de variados grupos que participan en la comunidad. Nació la Coordinadora Juvenil de Achupallas que tuvo una larga y destacada participación hasta fines de 1980. La variedad y la masividad que alcanzaron sus iniciativas (festival, campamentos, encuentros con niños, etc.) la ubican dentro de las organizaciones relevantes de la comuna, durante gran parte de los ’80. Surgió la Pastoral Juvenil dentro de la estructura parroquial, dando nuevo impulso a un sector que necesitaba de espacios de participación.[23]

En marzo del año 2008 se han cumplido 50 años desde que se ordenara sacerdote e iniciara el brillante camino que recorrió como pastor. Hoy convaleciente, postrado a una silla de ruedas producto de un accidente vascular y del evidente deterioro físico desarrollado por la enfermedades y la vejez, Alfredo Hudson observa los cerros de Valparaíso y en especial Ramaditas y Rocuant, sabiendo que hay una deuda con esos sectores que la sociedad de Valparaíso aún no paga. El sector poblacional, en su parte alta, aún no tiene agua potable, todavía carece de transporte urbano de calidad, es víctima de gigantescos incendios forestales, sus calles aún son de tierra, aún después de más de 35 años se mantienen las condiciones que llevaron a Alfredo a denunciar y a actuar sobre la pobreza, como una causa cristiana única que lo ha cautivado y a la que se ha entregado durante toda su vida.


1René Millar Carvacho.” Aspectos de la religiosidad porteña. Valparaíso 1830-1930”. Historia (Santiago), 2000, vol.33, p.297-368. ISSN 0717-7194.

2 Entrevista a su sobrino Alfredo Hudson Soto noviembre de 2007.

3 Padre Cromacio Días de Alda Ursúa, profesor del Seminario San Rafael entrevista telefónica diciembre de 2007 en Valparaíso.

4 Adolfo Tannembaum, entrevista realizada en Viña del Mar diciembre de 2007.

5 Entrevista con Eliana Videla ex dirigenta de la federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Valparaíso durante los años 1966 -1967.

6 Entrevista con José Bonifaz ex dirigente de USM y uno de los estudiantes de AUC que vivió con Alfredo Hudson en Ramaditas

7 Entrevista con José Bonifaz ex dirigente de USM y uno de los estudiantes de AUC que vivió con Alfredo Hudson en Ramaditas.

8 Entrevista con Osvaldo Muñoz dirigente del Grupo Juvenil de Ramaditas 1969 realizada en Valparaíso noviembre de 2007.

9 Idem.

10El Refugio de Cristo es una organización creada por la iglesia de Valparaíso para ir en ayuda a través de la caridad de adulto mayor, niños y niñas con situación de pobreza o

11Entrevista con Sonia Núñez miembro de la comunidad de Rocuant y del grupo católico de Alfredo Hudson.

12 Entrevista con Osvaldo Muñoz, ex miembro del grupo juvenil de Ramaditas.

13 Entrevista con Sonia Núñez miembro de la comunidad de Rocuant y del grupo católico de Alfredo Hudson, octubre de 2007.

14 Entrevista a Mario Calvo, socio de Hudson en “Cerro Mar” Ingeniero de la Universidad Santa María que vivió en Ramaditas y Rocuant en la comunidad cristiana que dirigía Alfredo.

15 Idem.

16 Entrevista con Mario Calvo Flores, abril de 2008

17 Entrevista con Sonia Núñez miembro de la comunidad de Rocuant y del grupo católico de Alfredo Hudson, octubre de 2007.

18 Entrevista con Sonia Núñez miembro de la comunidad de Rocuant y del grupo católico de Alfredo Hudson.

19 Entrevista con José Bonifaz , ex miembro de la USM y colaborador de Hudson en Ramaditas

20 Guillermo Pulgar Silva. “Cara y Sello de un Golpe de Estado”, Editorial Artigraff , Agosto 2003 Valparaíso

21 ¿Qué me ha pasado? En la fe , en la politica , en el amor . Francesc Puig. Editorial Mediterranea Barcelona diciembre 2004.

22 Entrevista a “Diego” chapa de quien fuera dirigente del MIR en la clandestinidad en la región de Valparaíso.

23 Breve Historia de Achupallas. WEB EKOSOL 2007.